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Sobrevivir a una Pizza, ¿lo que no mata engorda?.

Ha llegado a mis ojos un estudio sobre la calidad de las pizzas de cadenas con servicio a domicilio españolas (algunas, vamos, las más grandes). Se trata de un estudio microbiológico (¿tiene bichitos?) y físico-químico (¿qué componentes tienen la masa y los ingredientes?) realizado a petición de la revista Interviú a un laboratorio autorizado por la Comunidad de Madrid para el testeo de alimentos.

El resultado, no puede ser más desalentador: bichitos y bomba calórica, o lo que es lo mismo, lo que no mata engorda. La lectura del resumen del estudio en el diario granadadigital.es no puede ser más alucinante, al margen de la explicación de las choporrocientas calorías que pueda tener este tipo de comidas, cosa que no nos era ajena. Aunque se tranquiliza al lector indicándole que ninguno de los bichitos encontrados en las pizzas analizadas es potencialmente peligroso para la salud humana (menos mal ya puedo dormir tranquila), si que se ha demostrado que las condiciones de salubridad de las pizzas de todas las cadenas analizadas son, palabras textuales inaceptables. Toma ya! Entonces no es malo para la salud (en terminos de morirse tras su ingesta) pero ¿me garantizan que no me estoy comiendo un cultivo avanzado de bichos varios? Me encanta la noticia a medias. Por favor, definanme más en detalle qué significa eso de inaceptables ¿Es mejor que pase de comerlas o qué? ¿Cuántos centros analizaron? ¿Qué pizzas? ¿Qué es eso de análisis microbiológico y qué clase de bacterias y microorganismos analiza? En fin, que como siempre información escasa pero susceptible de generar preocupación. Imagino que la revista Interviú en su edición impresa nos sacará de dudas y que este resumen no puede poner más…

El diario granadadigital.es dice textualmente que ninguna de las cuatro grandes cadenas de pizzas a domicilio de nuestro país (a saber Telepizza, Pizza Hut, Pizza móvil y Voy volando) pasa un análisis microbiológico de los expertos. Y afirman sin pelos en la lengua que todas las pizzas superan los límites de microorganismos permitidos según el Real Decreto que regula la elaboración, distribución y comercio de los platos preparados! O los requisitos del examen microbiológico eran demasiado estrictos o es que ningún organismo oficial revisa realmente nada de nada -que tenga que ser Interviu manda narices- o esto es un camelo como un piano. De nuevo, me lo expliquen. El caso es que ya me ha dejado con la mosca detrás de la oreja…

Aquí en Valdemoro no tenemos más que una cadena de pizzas de las que se indican, que no hace falta que diga cual. Vaya usted a saber si todo esto es de fiar o una cortina de humo. Si es que la vida no deja de sorprenderla a una.

Restaurante intaliano A’cantinella, la cosa va de italianos últimamente…

El Restón Plaza ha sido el lugar elegido por los responsables del restaurante italiano A’cantinella para poner en marcha esta nueva alternativa alimentaria en Valdemoro, nuestro humilde pueblo. Un restaurante amplio y colorido y bullicioso… Me llamó la atención la lámpara de forja a modo de enredadera que hay en la zona de fumadores, que es realmente bonita (si es que me fijo en unas cosas…). Todo revestido cuadros de actores italianos sobre ladrillo de color rojizo, como si quisieran destacar el olor a pizza de horno de leña (la verdad es que no se si será de horno de leña pero me ha quedado bien, ¿no?) que te inunda la nariz nada más entrar. Es la ventaja que tiene la interesante separación entre la zona de fumadores y no fumadores (el primero, oingan! Ah! no, al menos el Restaurante Puerta del Moro también tiene una verdadera separación), que te permite distinguir otros olores, fundamentalmente el de la comida.

Tres hurras para A’cantinella por haber pensado en que los que no queremos fumar somos personas dignas de ser tenidas en cuenta a la hora de comer o cenar. Dos lagrimones gordos se desprenden de las cuencas de mis ojos y resbalan por mis mejillas mojando las teclas. (Ups! Que me resbalo) y la emoción me impide hasta pensar…

En fin, una vez repuesta de emocionante noticia (parece mentira pero así es) puedo pasar a relatar mi experiencia. En resumen: buena. Solo pizza y, eso si, unos langostinos a la plancha de primero que quitaban el sentío (aunque de raza pequeña, no atigraos). El precio es aceptable (en la media del resto de restaurantes italianos de Valdemoro y de Madrid, en lo que a pizza se refiere). Puedes encontrar cualquier pizza por una media de 10 euros (completita, completita, pero las hay también más baratas). Me voy a dar la oportunidad de probar las pastas, a ver qué tal. Si le tengo que poner una pega, le pondría la siguiente: como en miles de restaurantes, se empeñan en no cambiarte los cubiertos entre plato y plato y al final tu pizza de funghi te acaba sabiendo a langostino a la plancha. Ah! y que cuando vas solo dos personas te suelen tocar los lugares de la basura (huequecitos junto al baño o similar, que triste!)

Y ya por último, por si vives por la zona (o no, que lo mismo me da que me da lo mismo) puedes pedir las pizzas por teléfono y luego llevártelas a casa (o comértelas por el camino, o dárselas a tu perro,…) porque en A’Cantinella no reparten a domicilio.

Dirección: Glorieta Amazonas, 23
Teléfono del local: 91 134 63 94
No tienen web, al menos por ahora (aviso a navegantes).

Próxima entrega: Pizzería Italiana El Astronauta de Valdemoro, que tampoco tiene web (los navegantes no ganan para avisos hoy).
Otros comentarios sobre restaurantes italianos de Valdemoro aquí.

La fontanilla: el lugar ideal para las parejas, pero no solo es eso

En algunas hemos comentado aquí la falta de oferta de restauración de verdad en Valdemoro. No pretendemos, lógicamente, desmerecer los establecimientos que hay, sino simplemente recalcar que cuando uno busca un restaurante restaurante, de los de mantel, donde te cambian los cubiertos, donde sentarse al placer de comer, con el que sorprender a tu pareja en el aniversario o donde cerrar un negocio, que supere la sepia a la plancha y las bravas, pues de eso, poco hay, la verdad.

Hoy vamos a hablar de uno de los pocos locales que se acercan más al concepto de restaurante de la que suscribe. Se llama La Fontanilla y es regentada por dos hermanos con tradición hostelera en Valdemoro (quién no conoce La Azucena!) desde 2004. Está en la calle Illescas, 2, muy cerquita de la mítica fuente de la villa, en pleno centro de Valdemoro pero también muy cerquita de El Restón.

Álvaro Orihuela, cheff en La Fontanilla, ha trabajado con Arzak o Martín Berasategui, de modo que imaginamos que tablas tiene. El hecho de que sea un vecino valdemoreño de casi toda la vida y que la oferta de restaurantes de los de verdad en Valdemoro sea escasa en ese sentido, explica por que Álvaro haya decido embarcarse en esta empresa en nuestra localidad y no cualquier otro lugar. Se lo agradecemos siempre que cumpla con nuestras expectativas, jeje.

Algunos de los platos de la carta nos sorprenden por la lista de ingredientes y su forma de preparación, pero sin que nos quedemos con cara de no saber lo que nos van a traer. Cocina tradicional actualizada, dicen. Ahí va una pequeña lista para abrir hambre: Anchoas, Foie, Pimientos, Ibéricos, Pisto, Huevos, Bacalao, Alcachofas, Habas, Trigueros, Callos, Arroz, Bogavante, Pescadilla, Mero, Kokotxas Bacalao, Solomillo, Lechón y Perdiz… ¿A qué hace hambre? Estos son algunos de los nombres propios, pero todos estos alimentos tienen sus apellidos, no menos interesantes. El precio medio aproximado sería alrededor de los 50 euros. Y para guinda hacen catering!

exterior de la fontanilla la fontanilla interior

Reconozco no haber visitado todavía el restaurante, pero no creo que tarde mucho en pasarme por allí después de lo que he leído y me ha comentado de primera mano algún cliente reciente. Y si no nos va bien, pues no tendremos problema en lanzar una satírica crítica a lo que encontremos. Sin acritud, claro ;-) .

Dirección y horarios: La fontanilla está en la calle Illescas, 2 (Barrio de la Villa, Valdemoro) cerrado domingos noche y lunes. Teléfono para reservas: 91 809 55 82. Críticas gastronómicas y referenias: Aquí teneis algunas críticas, premios, lo que dicen algunos clientes y cómo se definen ellos mismos.

Fotillos extrahidas de su web.

Ana Frank y Deco Bar Desigual, dos nuevas alternativa de restauración para Valdemoro

En breve, concretamente el próximo miércoles, comenzarán su andadura dos nuevos locales de restauración en Valdemoro. Para ser más exactos, en la calle Antonio Van de Pere. Se llaman Ana Frank y Deco Bar Desigual. Estaremos al tanto de la apartura y veremos qué se cuece en estos locales y qué estilo tienen. Mientras que el Ana Frank parece un nuevo local de tapeo y raciones, el Deco Bar Desigual tiene un estilo más peculiar y menos tradicional (vamos, menos lo típico que hay en Valdemoro). De una conversación informal he podido saber que en ambos locales servirán comidas, pero de lo poco que se ve por ahora estamos seguros que se tratará de dos ambientes completamente distintos.

Esta nueva alternativa de restauración para la zona del UDE viene como agua de mayo (o como viento de marzo o lluvia de abril) para una zona nueva bastante desanjelada hasta ahora. Ya hablaremos :-)

Nuevo restaurante asiático en Valdemoro: Bamboo.

En realidad ya lleva un tiempo abierto, pero para aquellos que no lo conozcan aquí van unas pinceladas. Está concretamente en la glorieta de las avutardas, en el barrio de Brezo. El nombre de la glorieta no es muy glamouroso, pero el Bamboo es sin duda el restaurante asiático más fino de todo Valdemoro. Y cuando digo fino me refiero a tres cosas fundamentalmente: al trato, a la decoración y a los olores.

El trato es bastante agradable, algo que caracteriza a los asiáticos en particular, pero en este caso quizá un poco más si cabe. Son limpios, cambian platos y cubiertos sin reparar en gastos y cómo no, disponen de palillos para los más habilidosos. La decoración se aleja del colorismo y los excesos habituales del resto de restaurantes chinos de Valdemoro (y de todo el país, para qué nos vamos a engañar, que me da a mi que tienen el mismo proveedor de mobiliario) con muebles algo más austeros y cómodos, en marrones oscuros. Vamos que no parece que estés en una verbena de la paloma asiática, sino un simple restaurante. De día tiene una luz interesante y de noche, con una lamparita sobre cada mesa hay un ambiente muy acogedor. En cuanto a los olores, raro es el asiático al que vas y no sales oliendo a pollo al limón (por concretar en algo pero en realidad es un olor indefinible pero inconfundible), pero aquí salvo que esté especialmente lleno, no tienes que airear la ropa durante una semana o llevarla directamente al tinte o a la lavadora.

Y os estaréis preguntando acerca de la comida, elemento fundamental a la hora de elegir un restaurante. Pues puedo decir que el Bamboo tiene una buena relación calidad precio. Encontraréis los platos habituales de los asiáticos (el arroz, los tallarines, los rollitos y todos los tipos de carnes troceadas y las salsas de siempre) y algunas posibilidades nuevas como, la sopa Udon y la comida japonesa (el Sushi, el Sashimi y los Maki…). Como anécdota os diré que en las múltiples ocasiones que he ido y he pedido alguna de las variantes de Sushi nunca me han traído lo mismo, aunque fuese el mismo plato. Quizá algún día se aclaren con su propia carta, pero en cualquier caso normalmente se deja comer.

También tiene menús entre semana a muy buen precio (de los que sales a reventar) y puedes pedir la comida y llevártela a casa (no reparten a domicilio).

Restaurante Italiano Vivaldi en Valdemoro: experiencia religiosa

Este fin de semana he ido a comer al Vivaldi, restaurante italiano en Valdemoro que me habían recomendado hacía tiempo y que está en la Calle Aguado 93 esquina con C/ Hispanoamérica. Iba a ser la segunda vez que iba. Reconozco que no había quedado muy satisfecha la primera vez, pero siempre es bueno dar una segunda oportunidad y nos lanzamos.
Llegamos un pelín tarde, pero aun así nos atienden amablemente (nada que objetar a la amabilidad de los camareros, que es de lo más destacable del restaurante) justo cuando pensábamos que no íbamos a poder comer en ningún lugar de Valtimore. El maitre o como quiera que se llame esta figura del restaurante, nos pregunta si tenemos reserva. Mierda! Había que reservar… Le decimos que no con un nudo en la garganta, definitivamente hoy no comemos…El maitre pone cara de preocupación, se hace el interesante y finalmente nos conduce a una mesa. Coño! Pero si está medio restaurante vacio, hombre, no nos des estos sustos que ya estaba yo sudando frío.
Nos sentamos en un comedor semi lleno. Un cumpleaños, unas cuantas parejas y nosotros. No os lo había dicho antes pero tengo algunos amigos italianos que me han acostumbrado mal. Aun así no venía con unas expectativas muy altas, solo busco un lugar agradable y con una buena relación calidad precio, eso es todo. Pero bueno, vamos a lo que vamos. Echando un ojo a la carta, parece que hay variedad de pastas y también carnes. En los entrantes me llama la atención un Carpaccio, 10 euros del ala pero eso si, si está bueno es un plato que merece la pena. Como segundo me decanto por una pasta tradicional, fruti di mare.
Tranquilidad y amabilidad. Todo bien hasta que llega el carpaccio. Señores, 15g de carne cortada al laser. Digamos que si cortan la carne más fina ya ni la cortan. Mi matemática cabeza se pone a calcular, si 15g de carne son 10 euros el kg me ha salido a 600 euros. Bueno, o eso o el parmesano, la pimienta y el limón son de fabricación artesanal y/o cultivo ecológico regado con agua del Tigris y el Eufrates o aquí hay gato encerrado… Empezamos bien.
Entre tanto en la mesa de detrás una joven se baña en el tomate de sus tortellini. Cometió el error de pinchar con poco ímpetu un pedazo de pasta rellena y en la caída se ha duchado con tomate hasta el pelo. Mientras su vecina no le ha perdonado que manche su pulcra camisa, a su mirada asesina me remito, a los postres la pobre comensal poco impetuosa todavía seguía quitándose salsa de la peluca. Ahí me empieza a entrar el mal rollo. Mi pasta, que en la carta decía tener algo de tomate puede ser una piscina. Horror! Solo el que ha pedido el solomillo Vivaldi se sienta tranquilo, mientras los demás volvemos a sudar frío. Efectivamente, cuando me traen el plato los spaghetti nadan, al igual que la pasta rellena al salmón de uno de mis compañeros, que se ahogó nada más salir de la cocina. Los de la mesa de al lado se quejan del Tiramisú que han pedido de postre. “Oiga”, le dicen a una camarera, “esto no es tiramisú, yo mas bien diría que son unas natillas con canela”, pero al final ni les cambian el plato ni llegan a ninguna conclusión, solo que no se lo comen. Mi pasta está pasada del punto, aunque la rellena está bien y el solomillo por la pinta y el olor alimenta bastante. Me arrepiento de mi elección al segundo, y me pregunto si en este caso les saldrá rentable mi plato pues juraría que lleva un bote entero de tomate. Mi compañero, el de la pasta rellena, se queda con mucha hambre y decide pedir postre, eso si, nada de Tiramisú que la experiencia de los de la mesa contigua nos ha quitado las ganas. Mientras, yo pido una barra de pan para mojar la salsa de mis spaghetti. Los del cumpleaños parece que estén más contentos y preguntan al maitre si es italiano. Este responde que “no” pero que tiene nombre italiano: Mario. Curioso resulta que nadie haya pedido pizza, aunque la verdad no llegué a fijarme en ellas en la carta. Al menos el café está bueno, bastante bueno de hecho. Y creo que nos faltó pedir vino, quizá la tajada nos hiciera que todo entrase mejor.
A posteriori, y por curarme en salud, decidí instruirme en referencias sobre este restaurante en la web, a ver si encontraba opiniones que a mi me habrían venido muy bien antes de decidirme a ir. Referencias no he encontrado pero si que he tenido acceso a su página web. Por lo pronto descubro con asombro que existe otro restaurante Vivaldi en Aranjuez, que llevaba funcionando más tiempo, con terraza y todo (este no lo conozco y nada que objetar, obviamente). Me tomé la molestia de leer la reseña que en ella se hace del restaurante Vivaldi de Valdemoro y me quedé sin palabras: Nos Orgullese, darles a conocer nuestro Restaurante Vivaldi ubicado en Valdemoro, el cual nace de nuestro afán por satisfacer las necesidades y expectativas de nuestros clientes, por ello, continuaremos con nuestra ya conocida atención personalizada y nuestro ya tradicional estilo de gastronomía italiana. Ven a conocernos. En pintoyvaldemoro.com también hay un artículo sobre este restaurante, por lo pronto se refiere a la “Cuccina” italiana en lugar de a la “Cucina” italiana (oigan si no sabemos usar el idioma mejor no lo usamos pero al menos comprueben sus fuentes lingüisticas) y nada nuevo agrega a lo que ya se dice en la web respecto al restaurante. De modo que señores, ustedes mismos.
La verdad no creo que vuelva. Pues no me gustó la comida, ni en mi primera ni en mi segunda visita y creo que la relación calidad precio no es adecuada. Demasiado caro para lo que ofrece. Aunque el ambiente es agradable y el trato del personal también, no sólo es eso lo que cuenta cuando uno va a comer, vamos, la comida también es importante y en eso no me ha convencido en absoluto. Eso si, cada cual es libre de hacer lo que quiera y esto no es más que una opinión personal.

El lunes y el chocolate

En tarta, en taza, en bizcocho, sobre nata, con fruta o en fondue… a quién no le apasiona el chocolate! Pues la verdad, salvo a los alérgicos a esta maravillosa sustancia estimulante, creo que a todo el mundo. Y los lunes más que nunca. Los lunes tristes y grises o soleados y tranquilos, en definitiva los lunes deprimentes. Un bollito de chocolate, amigo mío, anímame la mañana.

 

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El chocolate, como la siesta, está rodeado de mitos y maldades que conviene desmontar. Para que cuando un lunes como hoy nos ataque el ansia de una porción lo hagamos con placer y sin remordimientos futuros.

El chocolate engorda

Bien, el chocolate no está exento de azúcares y grasas saturadas, nada nuevo para nosotros. Sin embargo un poco de chocolate no puede hacernos daño y menos si tenemos una vida agitada o si pensamos mucho, ya que nuestro cerebro necesita azúcares que consumir y qué mejor que dárselos mediante una onza de chocolate amargo…  No es solo el chocolate lo que nos engorda, es la forma en que lo comemos y toda nuestra dieta en general ¿o es que crees que la pizza para cenar o los diez millones de cañas que te tomas a la semana no afectan?. Vigila cómo lo tomas y verás como nada malo te sucede.

Me salen miles de granos

Los alimentos grasos como el chocolate no son responsables de la aparición de granos y espinillas: la grasa que se ingiere en la dieta no se acumula en las glándulas sebáceas. Más claro el agua.

¿Y qué hay de las caries?

Si comes chocolate (y caramelos y comida en general) y no te lavas los dientes, seguro que tendrás caries… y sarro y aliento de perro! Pero si tu higiene bucal es adecuada ¿a qué le tienes miedo?

 

Crea adicción

Aunque contiene teobromina (un estimulante ligero, menos estimulante de lo que puede resultar un café o un te) la influencia de esta sustancia solo sería patente si consumimos alrededor de 15 kilos de chocolate. Y seamos sensatos, ni los más glotones lo conseguirían. Sin embargo, también aumenta los niveles de triptofano, un aminoácido que facilita que la glucosa se asimile por las células cerebrales. Así conseguiremos estar despiertos y además mejorará nuestro ánimo. El chocolate influye positivamente pero de ahí a generar una adicción… ningún estudio lo ha probado. La virtud está en el equilibrio, como en casi todo, por lo que no necesariamente vamos a ser adictos aunque consumamos de vez en cuando.

Más bondades que maldades

Múltiples estudios han demostrado por el contrario las bondades del chocolate. Así el consumo razonable de cacao mejora la presión arterial y previene el envejecimiento. Además, al contener magnesio ayuda a mimizar los efectos del síndrome pre-menstrual (bienvenido sea!). 

¿Os he convencido?¿Un chocolate calentito o un lunes gris? 

El cilindro, el diábolo y ¿el botijo?.

No podía dejar escapar tanta fuente de mamarracheces sin dedicarle unas letras, ¿o qué pensábais? Es solo que me estaba recuperando de la impresión que me dio el temita.

El cilindro, el diábolo y la campana…. Primero fue que nos desayunamos con que el Ministerio de Sanidad lanza un proyecto para definir las formas de la mujer de verdad, unificar tallas, acercar la moda a la realidad y reducir los problemas que nos encontramos para encontrar tallas (eso como si los fabricantes de ropa no fabricaran para vender, pero bueno de eso podemos hablar otro día). La iniciativa en sí no parecía muy mala idea, vamos que podía perseguir un buen fin: De esta manera, el tamaño de la ropa quedaría ahora definido por códigos con tres dígitos que contemplarían los parámetros citados (pecho, cintura, cadera) para cada altura. Quizá teníamos que hacer un master para re-aprender a comprar pero a la larga nos beneficiaría.

Pero después de meses midiendo y desmidiendo y, por qué no decirlo, gastando pasta, nos salen con los siguientes resultados. A saber:

1. Que las mujeres somos cilidros, diábolos y campanas. Aquí se me abren las carnes (nunca mejor dicho) y los ojos se me ponen como platos. Toma del frasco carrasco! Ya puestos nos podrían haber ofendido sin eufemismos llamándonos la nichichanilimoná, la gordadeldemonio y la botijodeloscojones. Así a bote pronto a mi se me ocurren algunos morfotipos masculinos, el anchodespaldasyestrechodeculo, el miramibarrigacervecera, el palodeescoba y el calvo. (este último en realidad podría ser cualquiera de los otros adicionalmente, pobrecico). pero a nadie se le ha ocurrido documentarlo así, ¿verdad? En mi humilde opinión se han cubierto de gloria, de verdad.



2. Que los morfotipos cambian con la edad. En este punto cerré los ojos (y las carnes) y que quedé más bien boquiabierta. Han descubierto la pólvora, vamos. Salvo contadas excepciones podridas de dinero, con entrenador personal y estilista a sueldo, el resto de las mortales parimos y/o cambiamos. Menuda cosa!

3. Que las mujeres más jóvenes están más satisfechas con su cuerpo. Bueno, ya he conseguido cerrar la boca, pero pienso que para hablar de obviedades no hacia falta gastarse nada. Eso se lo hacía yo por un módico precio, incluso más respetuosamente, lo aseguro.

Pero lo que es de juzgado de guardia es que he llegado a leer que entre tanto no se convierta en norma esto del tallaje de tres parámetros, los comercios tendrían que ilustrar sus estantes con las imágenes de los morfotipos…Vamos a ver, que por lo general a nadie le suele gustar que le insulten, por favor. Es ir una a la zona del botijo a buscar el jersey y venírsele el alma a los pies a una, notar las miradas y risas de las malvadas y ¿perfectas? diábolas. Que os den concurso anda! Que una sabe que no es una top model pero de ahí a que te lo estén recordando con tan mala leche va un paso…

Nada tengo en contra de europeizar las tallas. Primero, por comodidad, así nos será más fácil comprar ropa independientemente de la tienda o fabricante (salvado el proceso inicial) y segundo por economía, ya que el patronaje y el etiquetado será menos costoso para los fabricantes y por extensión para los consumidores. De lo que estoy en contra es que traten de insultar nuestra inteligencia con unas conclusiones didáctico-absurdas, que las botijo, superando tópicos, podemos llegar a ser muy inteligentes. Dediquen los fondos a cosas verdaderamente útiles o aprendan a vendérnoslas mejor.

Haciendo hambre

Solo con fijarse un poco se da uno cuenta de la belleza de estas imágenes. Y que hambre dan, madre mía! Vean y coman!

Mi consejo es ampliarlas. Que currada!


Madrid Fusión

Para los comilones, para los amantes del buen gusto, para los cocinillas, para los que quieran ampliar su cultura gastronómica, para los escépticos (por qué no), pero fundamentalmente para profesionales: llega Madrid Fusión. Ojo: para el que no lo haya oído en su vida que sepáis que ya vamos por la VI cumbre de la Gastronomía internacional.

Cuándo: los días 21,22, 23 y 24 de enero. Diversos eventos desde las 9:00 hasta las 21:00.
Quién: 60 cocineros procedentes de diferentes puntos del planeta
Qué: Catas, conferencias, concursos, expositores,… aromas, texturas y colores. Pero sobre todo y por encima de todo… publicidad.
Dónde: En el Palacio Municipal de congresos del IFEMA, en Madrid. Avenida Capital de España.
En la web existe un formulario de inscripciones. Por el módico precio de 590 euros se puede acceder a todas las ponencias, las degustaciones, etc. Para los que simplemente somos cotillas y no nos apetece pagar porque nos vendan algo, se recomienda que accedamos a la información del evento a través de medios acreditados, o bien que empecemos por el principio y aprendamos a comer en condiciones antes de meternos en otros berenjenales…
Lo dicho si tenéis tiempo, ganas, dinero, adelante. Que aún os quedan un par de días.

Comer algo sin salir de casa

Si te sientes perezoso y no te apetece cocinar, coge el teléfono y pide que te lo traingan a casa. O bien pídelo y pásalo a recoger. Incluímos una selección de locales con servicio a domicilio para todos los gustos. Eso si, no os aseguramos un equilibrio calórico en aquello que pidáis.

Pizzas:

Pizza lain: Una pequeña cadena de pizzerias, también presente en San Martín de la Vega, que tiene una más que aceptable relación calidad precio. Los ingredientes de sus pizzas se ven y se saborean. Recomendamos la pizza carbonara.
C/. Libertad, 10. Teléfono: 91 801 30 60

Telepizza: cade vez más prefabricadas (como siempre, opinión personal), siguen siendo un recurso y siempre tienes regalitos para los niños. Aquí tienes sus dos ubicaciones en Valdemoro:

En el centro: C/ Estrella De Elola, 11. Teléfono: 91 808 10 01
En el Restón: C/ Apolo, 20. Teléfono: 91 801 82 64

Hamburguesas:

Burger Stop: todo un clásico de Valdemoro. También ofrece pizzas, bocadillos, ensaladas… El burger de toda la vida.
En el centro: C/Libertad 22. Teléfono: 91 895 39 29

Pollos:

Crujientito y con patatas. La delicia de los niños.
Palacio del Pollo Asado: En el centro.
Plaza del Pozo Chico, 28. Teléfono 91 895 32 16
Asador Tele pollo: Pollo asado en el centro.
C/ Río Manzanares, 3. Teléfono: 91 808 20 32
Asador de pollos El astronauta: En el restón.
C/ Afrodita 3 Local 8. Teléfono: 91 808 47 30

Asiático:

Resturante Chino La Gran Muralla: Ya sabeís, arroz, pollo al limón y demás.
C/. General Dabán, 15. Teléfono: 91 895 20 00
Restaurante Chino Merry City: también en el centro
C/ Avenida de Andalucía 11. Teléfono 91 801 70 78

Otros:

Tendidas: Una especie de bocata redondo (como una tortilla). En otros locales lo llaman tortas. Podéis encontrarlas en tendidas las tablas de Valdemoro  en la Plaza de Colón, 2 o llamando al télefono 91 248 13 85. A parte de las tendidas tienen Baguetes y Puchero (un cocido o unos judiones). Esto es para llenarse :-)

 

Y por si tienes invitados y no tienes ni ganas de cocinar ni materias primas en la nevera (a veces pasa), pues recurre al Catering:
Catering Mi provenza: con servicio de comidas caseras e incluso desayunos para números reducidos de personas (no hace falta que seáis doscientos). Está en la Avda. del Mediterraneo 131, en el Restón. Aquí va la web. http://www.miprovenza.com/ Por si alguno de los responsables de la misma nos lee, por favor, que le quiten la musiquita, que es un poco estresante.

Que hambre me ha entrado….

Restaurantes de Valdemoro: mejora la oferta pero todavía falta

Muchos amigos y conocidos se quejan de la falta de variedad en los restaurantes de Valdemoro. Mucho tapeo, mucha taberna típica, mucha carne a la piedra y piedra en la pared, pero poca variedad. Solo se innova por la mínima: algo de comida asíatica (que yo situaría más cerca del tradicional restaurante Chino), algo de comida italiana y algún que otro restaurante de los de comida de autor escondidos por ahí. El resto, al más estilo typical spanish, comer mucho, en compañía y con el ruido y la bulla habituales, pero sin sobresalir. Si se piensa no hay nada más lógico: los empresarios no quieren arriesgar porque el mercado es pequeño y van a lo seguro. Lo que triunfa. Sin embargo Valdemoro va creciendo y creo que no me equivoco al decir que su población (que viene de todos los rincones de la Comunidad, de España y del mundo) reclama algo más de variedad, en los orígenes de la comida y en las posibilidades del local. Pasar de las tascas y los bares a los restaurantes, sin tener que irnos a Madrid para ello.

En los próximos días haremos una prospección de la oferta de Restaurantes de Valdemoro. Despacito y buena letra, como siempre, intentando ayudar a qué todos disfrutemos de nuestro pequeño espacio en el pueblo.

Para abrir boca, aquí van algunas de las reflexiones sobre la restauración valdemoreña:

En Valdemoro se cocinan unas de las mejores migas de Madrid, ojo!

¿Increíble? Pues es cierto. Las segundas mejores migas de todo Madrid salen de los fogones de un restaurante valdemoreño. Por encima incluso de las del mismísimo Hotel Urban de Madrid y muuuuchos otros. Todo ello según Metropoli, que se ha dado un atracón gastronómico por la comunidad, eso si, exclusivamente de migas diversamente cocinadas.

¿Que dónde las hacen? Pues en el restaurante Chirón, en pleno centro del pueblo (problemas para aparcar a parte…).

Aprovechando el duro invierno y las calorías que se necesitan para no congelarse podría ser menester ir a probarlas, como plato único o para compartir (cosa que tanto se lleva en nuestra tierra). Ya os diré si me amimo o me diréis si os animáis alguno.Podéis consultar el resto de la lista (que no tenemos por qué hacerle un feo a los demás) en Metrópoli

Comer en El Caracol: Blue Mountain

Uno de los placeres de la vida, y en particular, de los fines de semana es el de comer. Comer con tranquilidad y disfrutando de la sobremesa, sin pensar en el tiempo que empleas y anhelando la siesta posterior. Hoy he podido practicar esta afición en el Blue Mountain de El Caracol: gambón a la plancha y una ligerita dorada al horno, que buena falta hace después de los excesos de Navidad, postre (tarta casera) y café.

Me apetece recomendaros este lugar para que podáis disfrutar como yo de una comilona de las buenas. Se come muy bien tanto los entrantes, como las carnes y los pescados, con una buena relación calidad-precio. Además su salón es tranquilo y el trato de quienes lo regentan muy agradable. Aunque se puede fumar (cosa que me molesta un poco, pero de eso hablaremos otro día…) no se nota el ambiente cargado, y eso es de agradecer.

Lo mejor: normalmente tienen una serie de platos fuera de carta. Dejaos sugerir pues merece la pena probar.
Lo peor: Algunas veces reconozco que las sugerencias no me han convencido (no me gusta que la comida nade en salsas) de modo que preguntad bien que llevan, para no llevaros una sorpresa y a disfrutar.

En cuanto a mi comilona de hoy, solo le pongo una pega, y es que me he quedado con las ganas del arroz con bogavante que he visto pasar por ahí, pero ya había pedido, de modo que será la próxima vez.

Ah! para los que únicamente vayan a pasar por el Mercadona y después de pelear con las lechugas y el carrito quieran hacer un alto para tomar algo, también se pueden tomar unas cañas, que los pinchos también merecen la pena.

Ahí tenéis la dirección:
Restaurante Blue Mountain
Avenida Europa, 120
28340 Valdemoro - Madrid

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