Que alegría de viernes de lluvia primaveral. La lluvia nos da un respiro a los alérgicos, pues gracias a ella tenemos un paréntesis en nuestros padecimientos. Hago un inciso para quejarme del hecho de que ser alérgico a pólenes varios es de lo más ingrato que hay. Si al menos fuese un enemigo que se dejase ver y no un cobarde y enano elemento (al contrario de lo que la gente cree, esos algodoncitos volantes que inundan el mundo en estas fechas, al menos a mi, no me provocan reacción alguna). Es tan pequeñito, y está tan bien diseñado para esparcirse (lógicamente) que no podemos hacer nada contra él, que triste… Si hay algo que caracteriza a la primavera es la promiscuidad vegetal y en consecuencia el florecer y renacer de muchas especies. Qué lástima no poder disfrutar a tope de tan preciosa estación. Qué lastima no poder aprovechar los momentos de temperaturas benignas y el sol relativamente suave al aire libre, o no poder contemplar la naturaleza y sus paisajes sin miedo a ahogarse. Probaré los filtros de aire para insertar en la nariz, algo así como los tapones de los oídos pero para la nariz. (por cierto, si alguien es capaz de entender si se distribuyen en el extranjero y cuánto cuestan lo agradecería enormemente). Que aunque no me solucione el problema de ojos y boca (¡qué lástima me estoy dando!) quizá haga algo, ¿no?
A los que puedan, disfrutad de este día de primavera y no os quejéis si llueve. Pensad que somos miles, millones, los que lo agradecemos infinitamente.



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