Hace no mucho que cambiaron los códigos postales en Valdemoro y de uno pasamos a tener tres. Imagino que agrupar y distribuir la correspondencia en Correos debía ser un caos a estas alturas y se hizo necesaria la división. Tanto gasto de gestión postal para no recibir absolutamente nada interesante en meses. Párate a pensar. ¿Cuánto hace que no recibes una carta que realmente quieras abrir? ¿O una carta que no sea de una empresa u organismo público? Que tristeza. Llamadme antigua (que no lo soy, así que chincha rabiña) pero es que es tristísimo. Facturas, gastos, felicitaciones impersonales, propaganda variopinta,… Podrías tirar directamente la mitad de la correspondencia y no te dolería lo más mínimo, antes al contrario, ya que ver determinados importes facturiles te mandan el ánimo al freir monas. Papeles y más papeles que se amontonan a la espera de ser archivados (llámese archivo a la papelera o a una carpeta, que lo mismo da). Luego están los avisos de cartas certificadas, telegramas y demás. Es llegarme un aviso de esos y me echo a temblar. Primero por la pereza que me da ir a correos (el centro es bastante intransitable habitualmente) y segundo porque suelen ser multas o hacienda (tanto monta monta tanto), cosa que no me apetece lo más mínimo recibir. ¿Qué fue de la tradición epistolar? Sí, ya sé que desde los SMS y el correo electrónico el mundo ha cambiado mucho (los conozco y los uso, ya digo que no soy una antigua). Pero anda que no hace ilusión recibir una cartita o una postal de una amigo! Mucho más que recibir un email, que recibes cientos de miles al día (vale, me he pasado, qué sería de Telefónica… pero 10 por lo menos).
Propongo una idea que puede resultar una chorrada como un piano o algo divertido. Escoge una dirección al azar para enviar una carta con una frase (estrújate la cabeza y se imaginativo, no me pongas la de no por mucho madrugar amanece más temprano o el refranero español, pon algo digno de ser recibido). En el remite puedes poner, que se yo, Cadena Valdemoreña (no se trata de captar direcciones, sino de recibir algo). Aquél que reciba la carta deberá hacer la misma operación, pero añadiendo una frase en el contenido de la carta (no hace falta reciclar el folio, es más, resulta recomendable cambiarlo si te llega muy churretoso) y así sucesivamente. ¿Hasta dónde llegará la cadena? ¿Cuántos cientos o decenas de frases podrá llegar a tener? ¿La tiraremos con el resto del correo entrante? Quien sabe. Todo sea por no perder la tradición epistolar en este mundo tan tecnológico. En fin, espero que alguna de estas sugerencias que se me ocurren de vez en cuando sea llevada a cabo. Sería bonito ¿no?


Feed ViveValdemoro

0 Respuestas a “Cadena Valdemoreña”