Siempre he querido escribir sobre las profesiones inverosímiles (esas que jamás podrías pensar que existieran o que alguien las ejerciera) pero no he encontrado la oportunidad. Así que como hoy es un día como otro cualquiera para comenzar, allá voy. No se trata de herir sensibilidades laborales, ni degradar a dignos trabajadores que solo buscan unos euros, sino de describir un hecho curioso sin ánimo de ofender.
Hace unas semanas fui a un concierto en el palacio de los deportes (da igual de quien) y allí descubrí una de estas profesiones: el cerveceador o dispensador de cerveza ambulante. El cerveceador es un híbrido entre burro de carga y aguador, pero con cerveza (véase foto). Se trata de un individuo que lleva un tanque de cerveza en una mochila térmica de la que sale una manguera a modo de grifo cervecero y que distribuye minis de cerveza entre el respetable al módico precio de 20 euros por mini (que debe ser lo que le pagan por concierto, o algo así). Si bien pueda pensarse que aguanta codazos, empujones y pisotones de la marea humana asistente, nada más lejos de la realidad, puesto que es ver el banderín que sobresale de la mochila y se abren las masas como el mar ante Moisés. Reverencias y hasta abrazos recibiría si no fuera porque el volumen del individuo (e individua, que dirían los femilistos) supera el contorno de cualquier abrazo posible. Al margen del cariño de la afición, pocas ventajas más le veo a esta profesión, pues llevar n litros de cerveza a las espaldas cual burro de carga no es lo más agradable que un pueda esperar hacer. Y si encima te aderezan con gorrita, camisetita hortera y demás parafernalia degradante y generadora de transpiración excesiva pues mejor que mejor. Todo sea por ahorrarles a los asistentes la obligación de desplazarse a por sus bebidas y que no se pierdan ni un segundo del evento. Eso si, el cerveceador no te ahorrará el desplazamiento al baño derivado de los efectos diuréticos de la cerveza. Aunque vista la imaginación de los empleadores, todo se andará. ¿Los veremos en el concierto de El Barrio o en el de Hombres G?
Queridos dispensadores, un abrazo, aunque sea hasta la mitad.

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2 Respuestas a “Profesiones inverosímiles (I) (esas de me lo dicen y si no es porque lo he visto yo no me lo creo):”